La creciente digitalización de productos, servicios y procesos ha ampliado también la superficie de exposición frente a posibles ciberataques. Aplicaciones web, APIs, infraestructuras corporativas o dispositivos conectados pueden presentar vulnerabilidades que, si no se detectan a tiempo, podrían comprometer información sensible, alterar el funcionamiento de un sistema o incluso provocar la interrupción de un servicio.
Un pentesting o test de penetración es una evaluación de seguridad en la que se simulan, de forma controlada, técnicas que podría utilizar un atacante con el objetivo de identificar vulnerabilidades, comprobar si pueden ser explotadas y determinar cuál sería su impacto real sobre un sistema.
A diferencia de un análisis automatizado de vulnerabilidades, realizar un pentesting no consiste simplemente en ejecutar herramientas contra un sistema. Se trata de un proceso planificado y estructurado, en el que es necesario definir previamente qué se quiere comprobar, cuál será el alcance de las pruebas, qué metodología se utilizará y cómo se documentarán los resultados.
Entonces, ¿qué aspectos debemos tener en cuenta a la hora de realizar un test de penetración? Repasamos algunas de las claves.
Objetivos de un pentesting
En el fondo, buscamos responder a una pregunta fundamental: ¿podría un atacante comprometer la confidencialidad, integridad o disponibilidad del sistema?
Por ejemplo, accediendo sin autorización, alterando datos, interrumpiendo un servicio o llevando el sistema a un estado inesperado.
El objetivo concreto dependerá del contexto y del sistema analizado —una API, una aplicación web, una aplicación médica, una infraestructura interna o un dispositivo conectado, entre otros—, pero la lógica de fondo es siempre la misma: identificar vulnerabilidades y evaluar hasta qué punto pueden convertirse en un riesgo real para la organización.
Tipos de pentesting: Black Box, Grey Box y White Box
Antes de comenzar las pruebas es necesario definir el enfoque del pentesting en función del nivel de información disponible sobre el sistema.
Black Box
El equipo encargado del pentesting no dispone de conocimiento previo del sistema. Este enfoque se aproxima en mayor medida al escenario de un atacante externo.
Grey Box
Se dispone de información o acceso parcial, por ejemplo, credenciales de un usuario estándar o determinada documentación técnica.
White Box
Se cuenta con un conocimiento amplio del sistema, que puede incluir código fuente, arquitectura, documentación técnica y credenciales.
La elección entre Black Box, Grey Box y White Box condicionará tanto el alcance como la profundidad de las pruebas y el tipo de escenarios que podrán analizarse.
Fases de un pentesting
Aunque el proceso puede variar dependiendo del sistema y de los objetivos definidos, un test de penetración suele contemplar diferentes fases:
- Definición del alcance: se establecen los sistemas, aplicaciones o componentes que serán objeto de las pruebas, así como las limitaciones y condiciones del análisis.
- Recopilación de información: se obtiene la información necesaria sobre el entorno y los posibles vectores de ataque.
- Identificación y análisis de vulnerabilidades: se buscan posibles debilidades mediante técnicas automatizadas y análisis manual.
- Explotación controlada: cuando procede, se comprueba si las vulnerabilidades identificadas pueden ser explotadas y qué nivel de acceso o impacto podrían generar.
- Evaluación del impacto: se analiza el riesgo real asociado a cada vulnerabilidad y las posibles consecuencias para el sistema o la organización.
- Documentación y reporting: se recopilan las evidencias obtenidas y se presentan los resultados junto con las correspondientes recomendaciones de mitigación.
Metodologías y buenas prácticas de pentesting
Para garantizar una cobertura adecuada y facilitar la trazabilidad de las pruebas, el pentesting puede apoyarse en metodologías y marcos de referencia reconocidos internacionalmente.
OWASP
OWASP (Open Worldwide Application Security Project) proporciona diferentes recursos y guías de referencia para evaluar la seguridad de aplicaciones web y APIs, como OWASP Web Security Testing Guide (WSTG) y OWASP API Security Top 10.
OSSTMM
OSSTMM (Open Source Security Testing Methodology Manual) proporciona una metodología estructurada para la realización de pruebas de seguridad operacional.
PTES
PTES (Penetration Testing Execution Standard) estructura el proceso de un test de penetración desde las fases iniciales de definición y recopilación de información hasta la explotación, el análisis y el reporting.
La utilización de metodologías reconocidas ayuda a realizar las pruebas de manera sistemática, repetible y trazable.
Herramientas y técnicas utilizadas en un pentesting
Un pentesting combina normalmente herramientas automatizadas con técnicas de análisis manual.
Las herramientas permiten realizar tareas como escaneo de vulnerabilidades, fuzzing o determinadas pruebas de explotación. Sin embargo, la intervención de un especialista sigue siendo fundamental.
El análisis manual permite detectar, entre otros aspectos, fallos en la lógica de negocio, escaladas de privilegios, combinaciones de vulnerabilidades o comportamientos inesperados que una herramienta automatizada puede no identificar.
Por este motivo, un pentesting efectivo no debería limitarse únicamente a los resultados proporcionados por un escáner de vulnerabilidades.
Documentación y trazabilidad del test de penetración
La documentación es una parte fundamental del proceso. Cada prueba realizada debe quedar registrada incluyendo aspectos como:
- Objetivo de la prueba.
- Herramientas o métodos utilizados.
- Pasos realizados.
- Evidencias obtenidas.
- Resultado y conclusiones.
Esta información no solo sirve para elaborar el informe final. También permite que el cliente entienda qué se ha probado, cómo se ha realizado la prueba, qué vulnerabilidades se han encontrado y cuál es su impacto.
La trazabilidad adquiere especial relevancia en sectores regulados o en sistemas críticos, donde no solo es importante identificar un hallazgo, sino también disponer de evidencias sobre el proceso seguido para detectarlo y evaluarlo.
Más allá de detectar vulnerabilidades
Un buen pentesting no termina con la identificación de vulnerabilidades. Su verdadero valor está en comprender el riesgo que representan, priorizar las acciones necesarias y proporcionar información que permita reducir la superficie de exposición del sistema.
Por ello, el resultado de un test de penetración debe permitir a la organización conocer su nivel de exposición, entender el riesgo residual y disponer de un plan claro para abordar las vulnerabilidades identificadas.
En SQS, abordamos los servicios de pentesting desde una perspectiva estructurada, combinando metodologías reconocidas, herramientas especializadas y análisis manual para evaluar la seguridad de sistemas y aplicaciones y proporcionar resultados claros, trazables y orientados a la mitigación del riesgo.



